EL PUEBLO SIN AGUA (Valentina)
Había una vez una familia que vivía en un pueblo donde las sequias eran habituales. Hacia mucho tiempo que no caía ni una gota de agua en ese lugar. Los hombres y mujeres de la familia iban muy lejos transportados por sus camello para buscar este recurso. Con ella se alimentan, también alimentan a sus animales y riegan sus plantas.
Pero lo que ellos no sabían era que por debajo de sus tierras corría agua subterránea.
Un buen día, apenas amaneció, el padre fue a levantar a su hijo mayor para buscar agua. Mientras tanto la madre y su hija menor cuidaban las verduras y plantas. El padre apronto los camellos, se despidieron de su familia y se fueron. Tenían por delante 15 kilómetros por recorrer.
Ellos tenían un gran pozo que no era llenado hace años.
Cuando el papá y el hijo llegaron al lugar donde habitualmente obtenían el agua; esta se había terminado. Regresaron a su casa sedientos con esta mala noticia.
Esa noche fue muy difícil ya que su reserva en casa era como para sobrevivir unos pocos días.
A la mañana siguiente un milagro asombró a la familia el pozo estaba lleno. Ellos no podían creer, su suerte, la de sus animales y plantas había cambiado. ¡El pozo estaba lleno de agua!
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INUNDACIÓN DEL RÍO NEGRO (Emily y Lucía)
Hace mucho tiempo una familia que vivía cerca del Río Negro, tenían un problema cada poco tiempo. Su casa se inundaba, ya que la corriente del río se dirigía hacia ahí .
En ese lugar se veían muchas personas, afectadas ya que la inundación crecía cada vez más.
Un día, comenzó a llover mucho. Las personas se estaban preocupando ya que el río comenzó a crecer muy rápido y a ellos no les daba tiempo de nada. Veían que las cosas materiales ya no era importante.
De un momento a otro, empezó a entrar mucha agua y se empezaron a preocupar muchísimo, ya que esta se estaba esparciendo por toda su casa , las personas en ese momento fueron corriendo para poder escapar. Algunas no pudieron huir y terminaron arrastradas y como consecuencia muertas.
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VERANO DEL 77 (Eleonora y Sofía)
En el verano del 77 dos amigas llamadas Joaquina y Juana decidieron irse de vacaciones a Florianópolis. Llevaban planeando ese viaje desde hacia ya mucho tiempo.
Pasaron los meses, y llego el día. La noche antes del vuelo se quedaron a dormir juntas. A la mañana siguiente sonó la alarma, pero ellas no habían dormido mucho porque estaban muy ansiosas, pero no sabían lo que estaba por pasar...
Después de una hora de viaje, llegaron al aeropuerto. Pasaron las horas y estaban haciendo la fila para el check in.
Cuando se subieron al avión, se sentaron y se dieron cuenta que les habia tocado al lado de la puerta de salida de emergencia, no le dieron mucha importancia. Pasó una hora de vuelo y empezaron las turbulencias, cada vez se movía más el avión. De golpe se abrió la puerta y como había mucho viento cayeron en el Océano Atlántico. Cuando cayeron increíblemente pudieron sobrevivir. Había mucha tormenta y ningún barco cerca. Pasaron las horas y la tormenta se fue. Nadaron hasta que encontraron una isla, la encontraron y se dieron cuenta que había oro, se acordaron que hace un tiempo habían visto una película, en la cual, utilizando el oro y el sol hacia reflejos para dar la señal a los barcos. Lo hicieron y funcionó porque justo estaba pasando un barco y las vio. Las fue a salvar y las subió al barco, les preguntó a dónde iban y ellas le dijeron que a Florianópolis, el señor un poco confundido las llevó y ellas le terminaron pagando el viaje a él también. Pero... cuando llegaron se dieron cuenta que el agua estaba contaminada por un virus y no se podían meter, se querían morir, entonces se metieron al agua contaminada y murieron ahí mismo. Pero lo que nadie se esperaba era que todo eso había sido un sueño de Joaquina.
Finalmente se lo contó a su amiga, y prometieron nunca subirse a un avión.
Fue así como se perdieron el viaje de sus sueños.
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EL AGUA Y LA CONTMINACIÓN (Barbara, Melissa y Abril)
Había una vez hace mucho tiempo un pueblo llamado El Horizonte. Este tenía muy pocos habitantes y era muy chico.
Horizonte no tenía OSE, por lo tanto no tenían agua potable por cañerías. La gente de este pueblo tenían que caminar tres kilómetros para poder juntar agua en un río.
Un día como cualquier otro, se dieron cuenta que estas aguas se habían contaminado. Entonces muchas de las personas del pueblo se habían enfermado por tomarla. Esta estaba llena de sedimentos y bacterias muy peligrosas para la salud.
Pero un día se cansaron de tomar esa agua contaminada y de tener tanta gente enferma. Justo en el pueblo habían llegado hace poco tiempo dos turistas, que eran profesores de Geografía y Biología. Ellos se dieron cuenta al instante de la situación. Juan y Rebeca (así se llamaban los dos turistas), querían ayudar, entonces se contactaron con profesionales para encontrar una solución.
La solución no se hizo esperar ya que se instaló en el río una maquina para filtrar el agua contaminada y que también el agua por tuberías, pueda llegar al pueblo Horizonte. El pueblo agradeció mucho a estas dos personas.
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LA LAGUNA MÁGICA Y SU MEMORIA (Tiara, Alfonsina y Alma)
En un pequeño pueblo rodeado de montañas, había una laguna a la que todos llamaban “laguna mágica”. Decían que sus aguas eran mágicas, porque nunca se secaban, ni siquiera en los veranos más crueles. La gente del lugar creía que el agua tenía memoria.
Cada noche, una niña llamada Lía iba hasta la orilla con una linterna y un cuaderno. No hablaba con nadie de esto, pero sus palabras se las contaba al agua. Le confiaba sus sueños, sus miedos y sus secretos. Y el agua la escuchaba en silencio, como solo el agua sabe hacer.
Un día, una sequía terrible cayó sobre el pueblo. Todos los ríos y pozos se secaron. Solo la laguna mágica permanecía intacta, serena. Los adultos comenzaron a tomar su agua con desesperación, y Lía sintió que le estaban robando algo más que un lago: le quitaban un confidente.
Entonces, la niña se acercó una última vez, y con voz temblorosa le susurró:
—Si te vas, llévate mis palabras contigo. No las dejes en bocas ajenas.
A la mañana siguiente, la laguna había desaparecido. En su lugar, solo quedaba un cuaderno flotando, completamente seco, con todas las páginas en blanco. Pero si alguien lo abría cerca del agua, las palabras volvían a aparecer.
Porque el agua —como dicen en ese pueblo olvidado por la lluvia— nunca olvida.
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LA NIÑA QUE ESCUCHABA AL RÍO (Martina, Maikol y Aldana)
Alma vivía en una pequeña pueblo rodeado de montañas. Le encantaba pasar las tardes sentada junto al río, escuchando el murmullo del agua.
Un día, mientras observaba los reflejos del sol, oyó una voz suave:
Hola, Alma. Soy el espíritu del río. Necesito tu ayuda.
El río le contó que quería construir una represa que detendría el agua. Sin su corriente, los peces morirían, el bosque se secaría y el pueblo perdería sus cosechas.
Alma corrió a contarle a todos. Al principio, muchos no le creyeron, pero ella insistió. Poco a poco, los vecinos recordaron que sin el río no habría vida.
Se reunieron, hablaron con los hombres de la represa y buscaron otra forma de obtener energía sin tapar el agua. Finalmente, lograron salvarlo.
Esa noche, Alma volvió al río. La corriente brillaba con la luz de la luna y el espíritu susurró:
Gracias, pequeña. Mientras alguien nos escuche, el agua seguirá viva.
Desde entonces, el pueblo cuida su río como a un amigo.
EN BUSCA DEL AGUA (Lázaro, Agustín, Guillermo y Mateo)
Era el año 119 a. C. Una familia
estaba habitando en el desierto de Sahara. Esta familia estaba en
búsqueda de agua, en busca de algo que podría salvar a todo el
pueblo, ya que se encontraban en un período de mucha sequía.
El
pueblo estaba ubicado cerca del río Nilo. El viaje podía ser mortal
por los riesgos que se podían presentar al decidir. Abraham, el padre de esta familia, tenía que decidir entre
arriesgarse y salvar a su familia o perderlo todo. Al fin tomó la
decisión de arriesgarse y salió en busca del agua. En el primer día
de caminata comenzó a caminar en línea recta con la esperanza de
encontrar algo. Al llegar a una aldea que estaba aproximadamente a
unos 20 kilómetros, encontró un lugar muy bonito, y
preguntó si había agua.
El líder de ese lugar le habló y
le dijo que no había agua. Abraham se encontraba triste al escuchar
la respuesta, pero el líder le dijo:
—Me podrías enseñar
dónde es la fuente de agua más cercana, por favor —preguntó
Abraham.
El líder le respondió:
—La fuente de agua más
cercana está bastante lejos, desde aquí tan solo sé que yo con mi
pueblo hemos tenido que mudarnos hace mucho tiempo.
El líder
le explicó que antes de eso, había una persona que mucho tiempo
atrás había ido y vuelto por esas montañas, y que nunca más se
había compartido el conocimiento de ese lugar.
Con esa parte
de información, Abraham siguió su camino, y por fin encontró un
lago cristalino, con árboles muy verdes. Abraham, agradecido con el
lugar, se propuso volver con el agua para todos.
Salió del
lugar y después de varios días de regreso, el viaje se complicó y
el cansancio comenzó a afectarlo. Abraham no lo logró, vio un lugar
muy lindo, más hermoso que cualquier cosa que hubiese visto. Entró
en el lugar y aprovechó para refrescarse con la deliciosa agua.
Volvió a su casa y de pasada le contó la noticia a todo el pueblo
que lo había ayudado.
Llegó a su casa y llevó a su familia
a ese lugar. Junto con el pueblo se instalaron en aquel lugar y
crearon nuevas raíces para vivir.
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EN BÚSQUEDA DE AGUA (Manuela, Alex y Emma)
Había una vez hace unos años una flor hermosa de color turquesa llamada Anais, ella vivía con su familia en un jardín. Era la más pequeña de su familia. En la familia de Anais estaban, la madre, el padre y sus nueve hermanos y hermanas mayores. La mayor llamada Suli, era la más parecida a Anais, excepto que ella era mucho más grande y en sus pétalos tenia la parte de adentro de un color rosa.
A Anais la tomaban por la más débil por ser pequeña, tanto como altura y como edad.
Un día empezó a llover muy fuerte y con mucho viento, Suli empezó a proteger a Anais con sus grandes hojas y pétalos, como ella era grande la lluvia y el viento no la afectaba ni a ella ni al resto, excepto a Anais.
Una vez paro la lluvia Anais estaba sana, y su familia también, pero había un detalle; debido al viento el agua que calló se había ido y solo quedaba el agua que la tierra absorbido.
Anais y su familia siguieron viviendo tranquilamente, pero no sabían lo que les esperaba...
Unos meses después de esa gran tormenta no volvió a llover. Los padres estaban preocupados, si no llovía ellos y sus hijos podían morir deshidratados.
Unos días después ya muchos hermanos de Anais y Suli estaban en estado critico, no iban a aguantar mucho tiempo, máximo tres días.
Anais le planteo la idea a Suli de salir a buscar agua para su familia, Suli acepto, al momento de irse Cristobal, el hermano menor de los varones y el segundo más pequeño de la familia, les dijo si las podía acompañar, Anais y Suli aceptaron.
Una vez que salieron, decidieron ir a un río, al llegar un perro grande los recibió,era como le guardián del río y necesitaban pelear con el para poder sacar agua. Suli como era la mayor empezó a proteger a sus hermanos y a pelar. El perro mordió a Suli pero ella siguió peleando, en un momento Cristobal vio una cuerda corrió y con cuidado ató la cuerda a un poste.El perro al darse cuenta ignoro a Suli y se fue a por Cristobal, Suli se interpuso y el perro la mato a ella en vez de a Cristobal, Anais llevo rápidamente a Cristobal a un rincón, los dos estaban deshidratados y al llorar se pusieron más débiles. El perro se comió a Suli.
Anais y Cristobal estaban con miedo y débiles, sin embargo lograron llegar al río y tomar agua. Empezaron a recoger agua en tarros y se llevaron el agua a su casa. Al llegar, vieron a su madre y dos hermanos ya marchitados, un poco más lejos otra familia de girasoles ya estaban todos muertos debido a la deshidratación, Anais y Cristobal le dieron agua a sus cuatro hermanos que quedaban y a su padre, Anais y Cristobal no tenían muy claro del por que cuando se fue el agua su familia y ellos empezaron a debilitarse. Su padre les explico que una de las cosas más importantes para los seres vivos era el agua y al no tener agua empezaban a morir. Anais y Cristobal entendieron la importancia del agua, y estaban felices de poder haber salvado a parte de su familia, pero a la vez tristes por la perdida de Suli, su madre y sus dos hermanos.
Unos meses después volvió a llover y siguieron con su vida.
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DOS AMISTADES ENCONTRADAS (Candela y Julieta)
Hace muchos años dos amigas llamadas Josefina y Paz, iban a la secundaria juntas. A finales de curso se separaron, tomaron caminos distintos. Josefina estudio en una escuela y Paz estudio para trabajar en la OSE.
Un día Paz estaba trabajando en la oficina y de repente llego Josefina a pagar el recibo de agua. Ella fue a reclamar porque le llego más caro de lo normal. Paz miro a Josefina y la reconoció, se saludaron y empezaron a hablar de su vida. Después de unos momentos comenzaron hablar sobre el problema de Josefina. Paz le explicó porque debe de ser el inconveniente.
Paz fue a la casa de Josefina y empezó a revisar las cañerías y una estaba rota. Había una fuga bajo tierra que no era visible. Este es el problema dijo Paz, necesitas arreglarlo porque sino se sumara a tu recibo el próximo mes. Josefina cerro las llaves de agua para que no perdiera más, Paz aviso a OSE cual era el problema pero no podía hacer nada. El día siguiente Josefina fue a comprar un caño para arreglar. Paz la fue a visitar y de paso se fijo si el caño seguía perdiendo. Josefina ya había puesto el caño nuevo, prendieron la llave del agua para probar si funcionaba.
El problema se solucionó y las viejas amigas continuaron visitándose siempre.
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